domingo, 28 de febrero de 2010

Para su consideración: una quiniela perdedora


En Hollywood, antes de la ceremonia del Óscar, todos hacen campaña. Hasta los genios. Para muestra la imagen que abre este texto donde de lejos se aprecia al mismísimo David Lynch poniendo a consideración de la academia la actuación de Laura Dern en Inland Empire (2007). Campaña que no sirvió para nada porque a la Dern ni la pelaron ese año para las nominaciones. Hay incluso una película de comedia medianamente bien lograda que parodia este tipo de promoción desde el título: For Your Consideration (2006). Es decir, "para su consideración". Fuera de Hollywood, el resto de los mortales, se limita a hacer predicciones no basadas tanto en la calidad o el gusto propio sino en el comportamiento que en años pasados ha presentado esta quimera veleidosa y sobrevalorada que es la tal academia de no-sé-cuántos y que se atreve a hablar en su nombre de "arte cinematográfico". A estas alturas criticuchos, opinadores, paleros y hasta gente que hace apuestas en Las Vegas deben estar a la expectativa de lo que sucederá el domingo en Los Ángeles. Y los escogidos por los dioses ya están empezando a sacar toda la artillería para recuperar los índices de audiencia que en últimos años han venido a ser risibles: además del bombardeo mediático que incluye entrevistas con los nominados por parte de Oprah Winfrey o de Barbara Walters se han dado los anuncios de presentadores que atraerán a los adolescentes: las inteligentes estrellas Miley Cyrus, Zac Efron y la monita de Crepúsculo. Bueno, y ni qué decir de ese sospechoso veto al productor de The Hurt Locker (Zona de miedo en México) o las acusaciones de plagio contra la misma película. ¿Están los navi de Avatar detrás de estas travesuras cual pitufos ochenteros? Quién sabe.
Para mí, como para muchos, resultaría sumamente fácil realizar las predicciones que el resto está haciendo. O al menos plantearme cuestiones tan trascendentes como si la Bullock ganará un Razzie el mismo año en que gane un Óscar o si la pobre Gabourey Sibide -cuya madre es cantante de estación de metro- cabrá en su vestido de diseñador. En su lugar, pondré para consideración de quien esto lea mi muy particular quiniela, los premios que según mi parcial y subjetivísima opinión deberían de concederse este domingo si yo pudiera mandar a ese ente borroso mal llamado academia a la chingada y en un acto en suma dictatorial yo le concediera los premios a mis favoritos. Tan parcial será mi decisión porque, a diferencia de los académicos, habrá películas que ni siquiera veré por la sencilla razón de no haber atraído mi interés: Zona de miedo, Amor sin escalas, Preciosa, Invictus o la propia Avatar si la hubiera podido evitar. O en otras palabras no las habré visto porque me dan hueva. La utilidad de este ejercicio será darme cuenta por enésima ocasión que mis gustos jamás van a coincidir con lo que el Óscar premia. Van aquí mis ganadores. Perdón, debería decir mis perdedores:
1) Mejor guión adaptado: Sector 9 (District 9) de Neill Blomkamp y Terri Tatchell. Sólo por demostrar que un guión emocionante y bien escrito vale mucho más que la tercera dimensión y los excesos de efectos especiales al desplegar sobre un pantalla el viejo problema del "otro", en este caso, del "otro" extraterrestre y de cómo el "otro" puede ser parte de nosotros lo queramos o no.
2) Mejor guión original: Un hombre serio (A Serious Man) de Ethan y Joel Coen. Podría declarar un empate entre este guión y el de Tarantino. Pero como a Tarantino le tenemos otras sorpresas más adelante (nótese cómo empiezo a comportarme como la academia) y como ya premiamos a los Coen el año antepasado, este dúo dinámico puede agregar un Óscar más de mejor guión a la colección que ya tienen. Esto sólo por haber expuesto de forma divertida y muy personal (muy judía se podría decir) el problema universal de la relación del hombre con Dios, ese "¿por qué a mí?" que todos en algún momento hemos pronunciado ante la muda divinidad.
3) Mejor película en lengua extranjera: Un prophète de Jacques Audiard. Aunque declararía un empate con la favorita Das weisse Band de Michael Haneke, lo cierto es que mientras la segunda es una película muy cerebral, la primera va a las entrañas. No quiero decir más para no repetir lo que diré más adelante en una reseña. Simplemente la cinta de Audiard me gustó un poco más que la de Haneke. Eso es todo. Lo siento por las películas latinoamericanas en la terna. No tienen nada que hacer junto a estos dos europeos.
4) Mejor actriz en un papel secundario: el premio se declara desierto. Ninguna de las nominadas se lo merece.
5) Mejor actor en un papel secundario: Christoph Waltz en Bastardos sin gloria. En esta categoría yo podría estar peligrosamente de acuerdo con los académicos; pero la actuación multilingüe de un detective nazi y asesino encantador de Waltz es algo que difícilmente podrían superar cualquiera de los otros nominados. Y ya que el Óscar anterior quedó desierto podríamos darle un premio de consolación a don Christopher Plummer por interpretar a León Tolstoi en The Last Station y, claro, como reconocimiento a su larga carrera (aquí, otra vez, imito un comportamiento típico de los académicos: premiar al viejito).
6) Mejor actriz en un papel protagónico: Carey Mulligan en An Education (Enseñanza de vida). Podría declarar también esta categoría desierta o podría dárselo a la Mirren por una actuación no muy destacable. Al final, el esfuerzo de esta joven actriz británica tendría que ser premiado sólo para darle en la torre a la Bullock o a la Streep. Es decir, un premio concedido para fregarse a las otras.
7) Mejor actor en un papel protagónico: Colin Firth en A Single Man. Después de no pocos años de carrera y de haber trabajado con todo tipo de directores, Firth se merece el reconocimiento. Ninguno de los otros en la categoría le llega a los talones. Mucho menos el higadito de George Clooney.
8) Mejor director: Quentin Tarantino por Bastardos sin gloria. Muchos odian su obra, otros la adoramos porque sabemos reconocer en él un cinéfilo desbocado, un amante loco del séptimo arte. Ya con Pulp Fiction, Kill Bill y esta última, una película antihistórica llena de humor negro y referencias fílmicas, Tarantino ingresó para mí a la liga de los grandes directores de todos los tiempos.
9) Mejor película: Bastardos sin gloria. Es lógico que una película con un excelente guión y con la mejor dirección sea la ganadora de la mejor película. ¿No? Conmigo, entonces, no habrá decisiones salomónicas ni reparticiones igualitarias del pastel para que todos queden contentos. Los premios de más peso van para el mejor y punto.
El resto de las nominaciones quedan eliminadas para hacer una ceremonia de una hora y que todo mundo vaya a dormirse temprano y podamos levantarnos al día siguiente. Al fin y al cabo, ésas -como los premios técnicos- a nadie le importan.
Ah y el domingo no veré la ceremonia, como lo tengo prometido desde que El laberinto del fauno perdió frente a una cosa alemana. Y ya el lunes me enteraré de cómo me fue con mi quiniela. Si pierdo en todas las categorías, seré muy feliz.

El avance de For Your Consideration: http://www.youtube.com/watch?v=6UGeenR35cE