viernes, 25 de junio de 2010

Profeta sin corona


Durante semanas el sitio de Cinemex prometía que Un profeta de Jacques Audiard se iba a estrenar hoy en el DF. Finalmente no se estrenó y actualmente tiene fecha para el 2 de julio. Conociendo a los distribuidores tal vez atrasen esta fecha para darle cabida a tanto bodrio veraniego. Lástima porque es un peliculón. A continuación la muy pospuesta reseña:

Un profeta (Un prophète, 2009), quinto largometraje del director francés Jacques Audiard, es un ejercicio fílmico que va mucho más allá de lo evidente. Y eso tan evidente para gran parte de la crítica del vecino país del norte ha sido compararlo con alguna cinta del género —en este caso la manidísima El padrino de Coppola— cuando quizás nada tenga que ver con los “clásicos” modernos estadounidenses. Qué se le va a hacer. Iguales comparaciones hicieron con la película italiana Gomorra. Parece que lo que separa a Europa de América es más vasto que un océano. Un profeta —en vez de filme de mafioso género— es un drama carcelario con alma, vísceras y además, para beneficio del espectador, con un aire entre lo místico y lo poético que resulta en extremo fascinante. Además de que obedece a una sociedad en específico con sus propias problemáticas. En Francia se trataría de la inmigración proveniente del norte de África. El éxito no lo aparentaría tampoco este largometraje de limitarnos a leer una simple sinopsis de su trama. En cierta forma también sorprende la calidad superior después de créditos recientes de Audiard, nada despreciables sí aunque nunca constituidos como obras maestras. Me refiero en específico a Lee mis labios (Sur mes lèvres, 2001) y El latido de mi corazón (De battre mon coeur s’est arrêté, 2005). Con Un profeta me pasman, además de la inteligencia del montaje, la astucia y la garra del duelo actoral entre los dos histriones principales: el veterano Niels Arestrup y el joven debutante Tahar Rahim. Sin ninguno de ellos, la magia de la obra no alcanzaría niveles tan destacables.
Ésta, entonces, es la historia de Malik El-Djebena (Rahim). Él irrumpe en pantalla bajo una imagen distorsionada frente a nuestros ojos al igual que entra en la cárcel a purgar una condena de varios años. Su origen es la nada. Es un huérfano de familia y de amigos, sin defensas propias ni apoyos. Así, todavía joven e ingenuo, es visto a través de un lente difuso. Presenciamos pues su traslado a donde se hallan los grandes criminales cuando apenas cuenta con diecinueve años. En la suela de uno de sus tenis esconde un billete. Tras ser descubierto los custodios le informan que no se permite el dinero adentro. Como si eso fuera verdad. En fin, Malik no es nadie. Ni afuera ni adentro. Y eso lo adivinan de inmediato los otros reos. En cuestión de días le roban sus pocas pertenencias y lo golpean. A todo esto, Malik es a lo lejos estudiado por César Luciani (Arestrup), el gran capo corso que se ostenta como el rey del lugar. Malik cobra importancia por su juventud y por su origen cuando también ingresa a la cárcel Reyeb (Hichem Yacoubi), un testigo incómodo para la mafia corsa. Luciani manda llamar a Malik y le presenta, rodeado de sus secuaces, un dilema definitivo: o accede matar a Reyeb o morirá a manos de los corsos. Al entrar en la celda de Reyeb bajo la promesa de intercambiar drogas por felaciones, al cortar con más esfuerzo de lo previsto la yugular del hombre que en un principio le aconsejaba instruirse para salir más inteligente de la penitenciaría, Malik inicia así su aprendizaje. El primer paso fue simplemente sobrevivir aunque eso significara, además de una mancha de sangre en la conciencia, una traición a sus hermanos de raza.
De esta forma el muy despierto Malik El-Djebena será analizado y luego etiquetado por otros. Los musulmanes lo llamarán “corso”. Los corsos, “árabe”. Y mientras siga vagando de un estrato al otro, mientras permanezca en suspenso como puente entre dos universos antitéticos y sobre todo mientras sirva café, limpie celdas y reparta comida —siempre bajo la protección del cruel Luciani— aprenderá a mover las piezas de un tablero de ajedrez sobre el cual cualquier error de cálculo le costaría la vida. Su deslumbrante ascenso en la cadena alimenticia de la cárcel es en muchos aspectos un reflejo de los cánones dictados por la sociedad contemporánea, ésa que nos enseña a consumir y desechar. Tan pronto Malik asesina, espía o informa a Luciani, sus acciones se verán recompensadas por los privilegios antes sólo imaginados: una celda más confortable, ropa, televisión, reproductor de DVD o aun visitas de una prostituta. Apenas cometa una equivocación, como padre autoritario o dios caprichoso, César Luciani le hará ver quién es el fuerte incluso a base de torturas. Si vive es gracias a él, le recuerda constantemente el capo con los hechos o incluso con las palabras.
El fantasma degollado de Reyeb se le aparece a Malik recordándole el crimen que cometió para salvarse. Es quizás esa misma aparición —quien en vida le dijera que había que salir de la cárcel menos estúpido— la cual lo conduce hacia las clases de alfabetización o incluso hacia la amistad de otro árabe, Ryad (Adel Bencherif) como si buscara cierta reconciliación con los suyos. Ryad, a diferencia de Malik, cree devotamente en su religión. Su religiosidad —una vez que salga de la cárcel— no le impide convertirse en cómplice de ciertos tráficos ilegales para un Malik todavía encerrado pero con permisos para salidas cortas gracias al influjo de Luciani. Ryad, siendo tan creyente, tampoco comparte la buena estrella de Malik pues el cáncer en los testículos mina sus fuerzas. El contraste entre los dos amigos se acentúa. Envuelto en un aura que sólo un consentido de Alá despediría, el joven héroe ve incrédulo ante sus ojos cómo los dados del destino se cargan a su favor para abrir casi de manera milagrosa todas las puertas. Poco a poco Malik se fortalecerá en sabiduría y en aliados. Siempre estuvo trabajando para sí y no para otros. Luciani se volverá una parodia de lo que fue. Al final de tan débil ni siquiera se verá Malik en la necesidad de cortarle el pescuezo a quien fuera su aplastante figura paterna bajo la sombra. Y con eso se tornará en el icono de un sector marginado de la sociedad francesa tanto afuera como adentro de penitenciarías. Malik se erigirá como el inusual profeta magrebí que a juicio de Audiard anuncia algo nuevo para los suyos.
El triunfo fílmico de Un profeta no lo puedo atribuir sólo a las actuaciones. Sí, por un lado queda para la posteridad este loable crédito en la larga carrera de Arestup. Por otro se hace una fuerte promesa con la gran revelación actoral de Rahim. Tampoco todo se le achaca a la historia original de Abdel Raouf Dafri quien anhelaba mostrar los rostros poco retratados en la cinematografía gala: los del norte de África. Sin duda las loas más sentidas deben otorgársele a Jacques Audiard quien tuvo la osadía, según confesión propia, de alejarse de temáticas más cercanas a su realidad para adentrarse en otras desconocidas. El resultado es de una excelencia sin máculas. No es de extrañarse entonces que Un profeta haya arrasado con los galardones más importantes en Europa —sobre todo, los premios César de Francia— y ya dentro del continente americano no necesitó recibir ni el Óscar ni el Globo a mejor cinta en lengua extranjera. En fin, ni siquiera la Palma de Oro —aunque del festival de Cannes el director no se fue con las manos vacías pues le concedieron en 2009 el Gran Premio. Con Un profeta las coronas están de más porque nos encontramos ante el que es, a mi juicio, el mejor estreno de lo que va de este 2010.

Un profeta (Un prophète, 2009). Dirigida por Jacques Audiard. Producida por Lauranne Bourrachot, Martine Cassinelli y Marco Cherqui. Protagonizada por Tahar Rahim, Niels Arestrup, Hichem Yacoubi y Adel Bencherif.

El avance subtitulado en español: http://www.youtube.com/watch?v=CoiJLJHW7RM

Nota del 1 de julio: Una vez más el estreno mexicano de Un profeta ha sido pospuesto para el viernes 9 de julio. Gracias, queridas distribuidoras.

Nota del 6 de julio: Parece broma; pero es la verdad. El estreno mexicano de esta cinta vuelve a ser pospuesto una semana. ¿La estrenarán finalmente el 16 de julio? Lo dudo.

Nota del 15 de julio: Como lo intuía hay nueva fecha para el estreno de la película. Esta vez, el 23 de julio.

Última nota del 22 de julio: A la chingada con esto. La mejor película que podrían programar este 2010 en sus putas salas de cine y la siguen retrasando. Ahora, hasta el 30 de julio. Está a punto de salir en DVD región 1. Me vale madres. Yo ya la vi.