domingo, 22 de noviembre de 2009

Bastardo al ataque


Envié esta reseña a Espacio 4 (no sé si se haya publicado) y en una versión más corta a la revista Players of Life:

El festival de Cannes del presente año tuvo entre sus estrenos el más reciente crédito de uno de los cineastas estadounidenses que ya desde hace tiempo es visto con agrado en aquel continente. Éste es uno de los pocos seleccionados de dicho festival que se verá sin mucha dilación en nuestras tierras gracias a la maquinaria mercadotécnica detrás de él: Bastardos sin gloria (Inglourious Basterds, 2009). Así, su inquieto creador está de regreso después del fracaso de taquilla que significó su dúo con Robert Rodríguez en el 2007, el experimento Grindhouse. Y lo hace en grande a pesar de provocar un sinfín de especulaciones con Bastardos sin gloria, filme en borrador desde hacía diez años por ser su película de guerra, su incursión en el espinoso y manidísimo tema de los nazis. Sin embargo, el largometraje de Quentin Tarantino no deja de ser lo que en el 2003 fue Kill Bill: una película cuyo argumento gira alrededor de la venganza. A diferencia de aquélla, Bastardos tal vez sea, por su reparto, la más europea de las cintas dentro de la filmografía de este realizador norteamericano.
El título es robado de una cinta italiana casi homónima: Quel maledetto treno blindato (1978). Casi homónima en su título en inglés por eso de que la de Tarantino incluye en la misma lengua dos misteriosas faltas de ortografía que el propio director se ha negado a explicar en sus entrevistas. Sin embargo, la trama —una vez alejada de aquella antecesora— está compuesta por cinco capítulos (también muy a la usanza de Kill Bill). Bastardos sin gloria comienza casi confrontando al victimario con la víctima. Otro “casi” que como un vuelco de la fortuna nos llevará al piromaniaco clímax de consumar la revancha. El planteamiento es éste: durante la ocupación nazi en Francia, el coronel Hans Landa (Christoph Waltz) se aparece en la granja lechera del señor LaPadite (Denis Ménochet), un hombre que oculta a una familia judía. Tras ser descubiertos los clandestinos, la única sobreviviente es la hija, Shoshanna (Mélanie Laurent) quien después se establece en París, hereda una sala de cine y jura venganza. A la par, el teniente Aldo Raine (Brad Pitt) reúne a un grupo de asesinos —después identificados por los nazis como los Bastardos— para cobrarse la muerte de otros judíos y recolectar cientos de cueros cabelludos. Las dos historias convergerán involucrando a diversos actores: Fredick Zoller (Daniel Brühl), un joven soldado nazi convertido en héroe y consecuentemente en estrella de cine; el teniente Hicox (Michael Fassbender), un espía británico infiltrado de dudoso acento alemán con la misión de unirse al comando de Raine; Bridget von Hammersmark (Diane Kruger), una famosa y bella actriz que a su vez es doble agente y, sí, hasta los mismísimos Hitler (Martin Wuttke) y Churchill, este último interpretado por Rod Taylor, el ya veterano actor de Los pájaros y La máquina del tiempo. Los ingredientes típicos del estilo “tarantinesco” están presentes sin ninguna timidez: el llamado mexican stand-off de las cintas de vaqueros, la herida sangrante pero no curada e incluso los amantes en bandos opuestos disparándose como si las balas fueran manifestaciones del deseo. La figura que destaca muy por encima de las demás es el maquiavélico coronel Landa. No fiel a su costumbre de revivir carreras sino en este caso de catapultarlas, Tarantino nos presenta a Christoph Waltz quien ha estado trabajando como actor en Europa los últimos treinta años y hasta ahora su rostro se vuelve conocido para el gran público. Y no muy por debajo de él se encuentra Mélanie Laurent encarnando a Shoshanna y de quien tal vez se recordará la escena en donde se pinta el rostro cual apache antes de la batalla mientras en el sorprendente fondo musical se escucha la voz de Bowie. Apenas una muestra de una banda sonora tan genial como en los otros créditos del cineasta. Y, aunque los Bastardos le den título a la obra, éstos quedan relegados a un segundo rol, hecho que quizás denuncie unos de los pequeños defectos de la cinta: su dispersión.
Como cualquier filme de Tarantino, éste se transforma en una carta de amor al séptimo arte. Las referencias escapan incluso a quien se considere experto. Algunas son serias. Otras tan disparatadas como rendirle homenaje al cineasta Hugo Stiglitz incluyendo a un personaje con ese nombre entre los Bastardos. Algunas más, como la matanza final en la sala de cine, tan ambiguas como divertidamente violentas. Por eso, sin conocer las reglas del juego paródico o sólo despreciando los referentes expuestos por el director, se está en peligro de no apreciar con plenitud su obra. Y sin embargo Bastardos sin gloria no deja de ser sumamente entretenida y en el humor, en el pastiche, en la genial utilización de la música, en los elementos hiperbólicos se alcanza un alto nivel artístico. Los puntos bajos son contados: uno que otro fragmento de música ya escuchado en Kill Bill, la variedad de hilos narrativos y quizás que aspectos recurrentes en la filmografía del estadounidense se están volviendo ya repetitivos. A pesar de eso, sólo un director con esta “bastardía” (en el sentido de “desvergüenza”) se habría atrevido a tomar tantas licencias históricas, a convertir el tema de los nazis en un western, en algo sacado de una tira cómica. No tan destacable como Pulp Fiction (1994) o la propia Kill Bill, pero sin duda su obra más europea por haber tenido bajo su arbitrio a actores como Waltz —ganador del premio a mejor interpretación masculina en Cannes—, Laurent, Fassbender y Brühl haciéndolos hablar en diferentes idiomas, convirtiendo así la experiencia cinematográfica en multilingüe y, en el puro estilo del realizador, jugando a la par con los errores voluntarios de los subtítulos. A final de cuentas, infaltable para el menú de este otoño.

Bastardos sin gloria (Inglourious Basterds, 2009). Dirigida por Quentin Tarantino. Producida por Lawrence Bender. Protagonizada por Christoph Waltz, Mélanie Laurent y Brad Pitt.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=5sQhTVz5IjQ