martes, 6 de abril de 2010

Lynch imperial


Éste fue el segundo texto que me publicaron en Espacio 4. El jueves se entenderá por qué decidí desenterrarlo de donde estaba:

De acuerdo con la crítica cinematográfica, la más reciente cinta de David Lynch, El imperio (Inland Empire, 2006), es quizás el proyecto en el que más libertad formal y de contenido ha poseído desde su legendaria ópera prima Cabeza borradora de 1977, la cual contribuyó al fenómeno de las funciones de medianoche en Estados Unidos. También la crítica en general —frente a la posibilidad de adentrarse en los recovecos de este rompecabezas mental— le recomienda al espectador que, aún más que con cualquier otra de sus películas, no se concentre en tratar de entender lo desplegado sobre la pantalla sino que sólo se deje llevar por las inquietantes atmósferas creadas por uno de los más geniales directores de cine —además de paladín de la meditación trascendental.
“Una mujer en problemas”. Es con estas palabras como le gusta a Lynch resumir la kilométrica y sinuosa trama de El imperio y es ésta precisamente la frase promocional impresa en los carteles de la cinta en Norteamérica. Fuera de las cuatro palabras, sería muy difícil sacarle al realizador una explicación más pormenorizada de su nuevo largometraje. Es hasta cierto punto sencillo explicar de qué trata la primera hora del maratón audiovisual de tres: Nikki Grace (Laura Dern en su tercer rol bajo el mando de Lynch) es una actriz que decide hacer su regreso triunfal, tras un lapso gris en la carrera fílmica, con una cinta romántica. Y lo hará al lado de Devon Berk (Justin Theroux), co-protagonista, y Kingsley Stewart (Jeremy Irons), cineasta. Durante un ensayo preliminar los actores se enteran de que la película que están por rodar es el refrito de una cinta polaca nunca concluida porque los protagonistas fueron asesinados. Los rumores apuntan a una dirección: el guión está maldito. Pronto, el personaje interpretado por Nikki —Susan Blue— comienza a afectar su vida de tal forma que la relación extramarital contada frente a las cámaras se traslada a la realidad y, de ahí —después de un viaje a un callejón ya augurado desde los primeros minutos de la cinta por una vecina de Nikki cuyo acento recuerda a cierta nación centro-europea— a la fragmentación de la actriz en todos los aspectos posibles.
Muchos de los temas favoritos de Lynch reaparecen en El imperio. No por nada su gemela podría ser Mulholland Drive (2001). Las dos cintas aluden con el título a lugares ubicados en California, las dos se desarrollan en Hollywood, ambas tienen como protagonistas a actrices, ambas se hallan inmersas en la fábrica de sueños que es el cine estadounidense. De esta forma, los adeptos a la filmografía de Lynch se volverán a topar con la autorreflexión sobre el cine y el proceso de crearlo —particularmente en el punto del desdoblamiento. Aquí, sin embargo, dicho desdoblamiento es llevado a la máxima potencia. Del ejercicio tan común en el mundo cinematográfico (la asunción de un personaje) surge otra temática ya vista en la obra del director: la de los dobles (basta recordar, además de Mulholland Drive, su proyecto de 1997: Por el lado oscuro del camino). Sin embargo, en el caso de Nikki, quizás tendríamos que hablar no de dobles sino de triples.
Por último, dentro de este repertorio lyncheano, está el paso de una realidad a otra a través de portales materializados en habitaciones siniestras donde abundan los colores rojos o azules. A pesar de la utilización de sus anteriores obsesiones, el conjunto final funciona y en ningún momento se siente repetitivo. Lynch posee una habilidad increíble para revisarse, parodiarse y reconstruirse, además de atreverse a reciclar material rodado con anterioridad. Mulholland Drive, por ejemplo, iba a ser estrenada como una serie de televisión. Después del rechazo de la televisora y con un poco más de rodaje, se convirtió en cine. Aquí en El imperio aparecen retazos de los cortos “Rabbits” que, a pesar de su realización en 2002, no dejan de encajar de manera perversa en el todo de esta cinta.
La experiencia —aquélla donde el espectador no sabe si gritar, reír o sólo sentirse incómodo— resultará desconcertante para muchos. No para quienes están un poco familiarizados con el humor y el proceso creativo de Lynch. Para él, la intuición y las ideas reinan sobre el mundo intelectual y la lógica. El imperio se conforma entonces como un largometraje hecho no sólo a la medida de David Lynch sino también a la de su ya actriz fetiche, Laura Dern. De una conversación con ella sale el título del filme. Es también la tersa piel de la cándida Sandy de Terciopelo azul y de la vulgar Lula de Salvaje de corazón quien funge en esta ocasión como productora. Aunque, sin duda, era suficiente carga interpretar el laberíntico papel de Nikki Grace, un rol en el que Dern debe transformarse, llorar, gritar, maldecir, morir, resucitar y hacia final liberar a otra “mujer en problemas” de la extraña maldición polaca.
La libertad sin límites de Lynch se manifiesta no sólo en el fondo. También en la forma. De hecho, confiesa el realizador, a ésta se debe aquélla. Por primera vez el cineasta estadounidense se aventura en los terrenos del formato digital con tan buenos resultados para él que ha prometido no volver a trabajar en celuloide. En cuanto al contenido, sólo habría que decir que, de nueva cuenta y tras dejarse llevar sin concesiones por sus ideas, El imperio de Lynch se torna un viaje difícil de seguir incluso para los fanáticos incondicionales de su obra. Aquí, como en Mulholland Drive, no hay resoluciones ni catarsis ni revelaciones mayores en el final. Al contrario, nos quedamos con más preguntas que respuestas. Durante la hilarante conclusión hay bailes, un mono y un leñador. También habrá, detrás del carrusel de la demencia, un hombre llamado David Lynch para quien el imperio de la intuición y de las ideas es incuestionable. Sólo por eso su filme agradará a algunos y no dejará de disgustar a una multitud.

El imperio (Inland Empire, 2006). Dirigida por David Lynch. Protagonizada por Laura Dern, Justin Theroux y Jeremy Irons.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=eKi4Y5zl5qU
La parte del filme que más me gusta: http://www.youtube.com/watch?v=OcCZu-skuCg