jueves, 14 de julio de 2011

Catherine Deneuve, trofeo de esposa


Finalmente al llegar a Torreón pude ver en formato devedé Ricky (2009), crédito de François Ozon que nunca ha sido distribuido en Quebec. En México se les vino la ocurrencia a sus distribuidores de titularla como Sólo los niños van al cielo, nombre en su cursilería por completo contrario al espíritu de la obra ozoniana además de delator del final de la cinta. Ricky es de cierto interés, sí. Sin embargo, se podría argumentar que desde hace tiempo Ozon no ha realizado nada que destaque en demasía, aunque siga siendo congruente con su estética y sus temas. Lo mismo afirmaría yo de la última de sus cintas: Potiche (2010). Un divertimento más para iniciados a la obra de Ozon o también para fanáticos de hueso colorado de dos de los nombres más conspicuos entre los histriones galos: Catherine Deneuve y Gérard Depardieu. La musa de muchos otros cineastas (Demy, Buñuel, Truffaut) se rencuentra con François Ozon luego de no estar bajo su mando desde el delirio cómico-musical-policiaco de 8 mujeres (2002). Con Depardieu, ya se sabe, ha trabajado en innumerables ocasiones.
Potiche (con el subtítulo en España y en Argentina de Mujeres al poder mientras en inglés su subtítulo podría traducirse como Esposa trofeo) en muchos aspectos es un filme feminista. También es una comedia. Ubicada en los años setenta su figura central es Suzanne Pujol (Deneuve), una esposa y ama de casa perfecta de mediana edad que tolera con buena cara los maltratos, el machismo y las infidelidades de su esposo, el dueño de una fábrica de paraguas (quizás sea éste un guiño referencial que hace Ozon a la cinta clásica de Jacques Demy Los paraguas de Cherburgo). La primera escena donde Suzanne trota y mira beatíficamente la naturaleza cual Blancanieves de Disney es Ozon puro, con toda su artificialidad edulcorada que no deja de tener algo de paródica amargura. Con actitud positiva, Suzanne enfrenta no sólo las vicisitudes de su matrimonio con Robert Pujol (el genial Fabrice Luchini de Molière) sino además las de sus hijos. Por un lado, está Joëlle (Judith Godrège), madre a su vez de dos niños pero a punto de divorciarse por los constantes viajes de su esposo. Por otro, está Laurent (Jérémie Renier, ya un rostro familiar en el universo ozoniano), el hijo consentido de mamá de cierta conciencia social a punto de proponerle matrimonio a una chica de otra clase y que, sin embargo, por su forma de vestir y amaneramiento podría estar además a un paso de salir del clóset (nada anormal en una película de Ozon). De pronto una huelga estalla en la fábrica de paraguas de los Pujol y, tras un ataque cardiaco del marido, aun ante el escepticismo de su familia, la esposa trofeo tendrá que tomar las riendas y negociar cubierta de joyas y envuelta por una piel de zorro con los trabajadores inconformes. Como lazo entre las dos partes estará un representante de la izquierda más radical, Maurice Babin (Depardieu) con quien casualmente alguna vez tuvo Suzanne, la burguesa, un fugaz acostón entre la hierba que se transformaría en amorío y tal vez hasta en embarazo.
Potiche guarda ciertos paralelismos con Made in Dagenham (Mujeres exitosas en México), aunque aquí la mujer que destaca como defensora de la igualdad entre los sexos es un ama de casa de la más alta y provinciana burguesía francesa. Mientras que la Rita O’Grady de Sally Hawkins pertenecía a la clase trabajadora. El tono cómico de farsa telenovelera también dista mucho del realismo social de la mencionada producción inglesa. Por supuesto, el discurso de Potiche es muy obvio desde que Robert Pujol surge como una figura odiosa que se burla de su mujer. Se sabe de antemano que habrá un triunfo arrasador por parte de Suzanne. Incluso con la secretaria amante de su esposo, Nadège (Karin Viard), quien termina admirándola. El vuelo del ama de casa convertida en ejecutiva la lleva a la política. Fiel a su estilo, el cineasta francés cierra el telón con un número musical en voz de la propia Deneuve como haciéndole eco tanto a las comedias musicales de Jacques Demy como a su obra en el caso de 8 mujeres. Inolvidable también es la escena de baile entre la protagonista y Depardieu en una discoteca, nostálgico momento entre estas dos leyendas —ya algo desgastadas, no hay que negarlo— del cine francés.
Potiche formó parte de la selección oficial de la Muestra de Venecia el año pasado y en ella no hay ninguna cumbre de la cinematografía. Sólo un crédito más, bastante entretenido para quien sepa leer el fondo debajo de la cáscara ornamentada de Ozon. Recomendable sólo para quienes le siguen la huella a este ya no tan enfant terrible del cine francés. Todavía no tiene fecha de estreno en México.

Potiche (2010). Dirigida por François Ozon. Producida por Eric y Nicolas Altmeyer. Protagonizada por Catherine Deneuve, Fabrice Luchini y Gérard Depardieu.

El avance en español: http://www.youtube.com/watch?v=G_Fia33r4wk

PD Mañana o pasado mañana, luego de Muerte en el Expreso de Oriente, viene otra joya que vi de chiquillo: Amadeus de Milos Forman.