jueves, 30 de septiembre de 2010

Sobre Chabrol y el tour de cine francés


No sé si el inconsciente me traicionó al reciclar mis reseñas sobre Kill Bill después de la pedera polémica sobre la participación de Tarantino en la más reciente Muestra de Venecia. Supongo que parte de mí quiso de alguna manera defenderlo a ciegas no por sus decisiones sino por su obra. En Venecia, como se sabe, se le acusó de nepotismo porque varios premios de la Muestra se los llevaron tanto sus amigos como su ex, doña Sofía Coppola. Yo hasta no ver qué tan buena o qué tan mala es Somewhere (2010), la cinta de la Coppola, no opinar. Y es que cómo cambia la perspectiva cuando el creador ya pasa a mejor vida. Se le rinden homenajes y se le borra cualquier mácula que pudiera haber tenido. Hasta sus enemigos jurados van a rendirse ante el féretro de quien hasta no hace mucho denostaban. Cómo cambia la perspectiva cuando el nepotista se nos muere, ¿no? Claude Chabrol murió el 12 del mes pasado y tenía por costumbre, hablando de nepotismo, incluir a toda su familia a la hora de hacer una película. Claro, no es lo mismo que ser presidente del jurado y terminar dándole los premios a todos los cuates. Confieso poca familiaridad con la extensa obra de Chabrol. Si acaso, antes de este año, había visto tres películas suyas y, casualmente, la primavera antes de que muriera, le empecé a seguir la pista de forma un poco más sistemática. La primera la vi hace mucho, cuando era todavía adolescente. Fue L'enfer (1994) con Emmanuelle Béart. No me entusiasmó mucho quizás porque a esa edad entendía muy poco del ritmo en el cine francés. O simple y sencillamente estaba de güeva. No sé. La segunda, ya veinteañero y cuando daba un curso de novela decimonónica, fue Madame Bovary (1991) la cual me sigue pareciendo una adaptación bastante loable. Claro, dentro de lo que el lenguaje cinematográfico nos permite frente al universo descriptivo de Flaubert. Ésta la tengo en DVD. La tercera ya fue aquí en Montreal, otra que también tenía por protagonista a Isabelle Huppert: L'ivresse du pouvoir (2006). Ésta me pareció lo suficientemente buena como para matar el tiempo y nada más. Ya la primavera pasada, viendo un estante en la Boîte Noire con el nombre de Chabrol dentro de la sección dedicada a Francia, empecé a rentar algunas de sus películas. Tanto con La fleur du mal (2003) como con La fille coupée en deux (2007) estuve en algún momento a punto de sucumbir al sueño. Digamos que de nueva cuenta el ritmo de Chabrol me pareció incomprensible. O simple y sencillamente ambas estaban de güeva. No sé. Sin embargo, como tengo una cierta debilidad por las actuaciones de doña Isabelle Huppert, Merci pour le chocolat (2000) me pareció excelente, un filme que no dudaría en comprar en DVD, como el de Madame Bovary, para abultar mi colección. El personaje de la perfecta burguesa Mika Müller en Merci pour le chocolat es otra de las deliciosas creaciones de la Huppert que uno no debería de perderse. Curioso, recordando a Chabrol, que en un plano de El encanto del erizo (L'hérisson, 2009), entre los muchos libros que la portera de un edificio para ricachones de París, mujer de apariencia tosca, se encuentre uno apenas perceptible al ojo humano que se titula simplemente Chabrol. Quiero pensar que es un homenaje inconsciente de la joven directora Mona Achache. En El encanto del erizo Paloma (Garance Le Guillermic), una niña de once años habitante del citado edificio, se nos presenta a la cámara diciendo que apenas llegue su próximo cumpleaños se suicidará. Vive aislada de su familia a los que ve como una bola de imbéciles y, claro, está obsesionada con la muerte. Lo que esta niña no sabe es que poco a poco irá descubriendo en la malencarada portera de su edificio, Renée (Josiane Balasko), a una interlocutora. Ésta a su vez hallará otra inesperada oportunidad para amar cuando se mude al edificio Kakuro Ozu (Togo Igawa), un japonés algo mayor, aunque culto y sensible. Muy recomendable sin duda. El encanto del erizo, dicho sea de paso, está programada como la película que inaugura el 14 tour de cine francés dentro de La Laguna. Esto será el próximo viernes 8 de octubre. La que sí hay que evitar dentro del tour es esa cosa llamada Coco e Igor (2009) donde la actriz Anna Mouglalis, a diferencia de la frescura mostrada en precisamente Merci pour le chocolat, está más falsa y posada que cualquier modelo de pasarela. Aquí dejo el enlace a mi opinión de mayo pasado sobre la deleznable Coco e Igor. Buen provecho a los cinéfilos de La Laguna.

El avance de El encanto del erizo: http://www.youtube.com/watch?v=4fFUb4MJgnU