lunes, 30 de agosto de 2010

Díptico Mesrine: vehículo para Cassel


Como lo he dicho en otra ocasión también acá se cuecen (tal como reza el lugar común) habas en lo referente a la distribución de ciertos filmes. Algo similar al deplorable ejemplo mexicano sucedió en Quebec con las dos entregas del díptico sobre el gángster francés Jacques Mesrine. A pesar de que buena parte de L'instinct de mort (2008) fue filmada aquí en Montreal y en sus alrededores, apenas este verano del 2010 se estrenó en corrida comercial tanto esta cinta como su continuación L'ennemi public n°1 (2008).
El señor Jacques Mesrine fue un veterano de la guerra de Argelia que al regresar al continente europeo se involucra en robos, asaltos bancarios y otras linduras por el estilo. Por amenazas de la mafia, huye a Canadá para hacer de las suyas también dentro del país de la hoja de arce. En más de una ocasión logra escapar de las prisiones donde debió purgar largas condenas. Los medios de comunicación le servían como el instrumento de un megalómano. Finalmente fue acribillado en una emboscada de vuelta en su país de origen. Su legado, si somos dados a analogías baratas y unilaterales, sería el de un Al Capone moderno. Así de grande fue su notoriedad en Francia. Ya un crítico pendejo de Estados Unidos llamó al díptico Mesrine "Caracortada a la francesa".
En mi experiencia, después de las varias biopics sobre las que escribí recientemente en esta misma bitácora, ya tanto el género biográfico como el gangsteril lo siento algo agotado. No se diga, limitándonos al segundo, después de brillantes ejemplos europeos como Gomorra en Italia o Un profeta en Francia. Quizás por esa razón, el díptico Mesrine me resultó pálidamente bueno tirándole a la indiferencia. Disfruté más la segunda parte que la primera. Eso sí. A pesar de este primer juicio algo precipitado, no dejo de reconocer la actuación de quien lleva sobre los hombros el gran encargo de representar a Mesrine y quien por consecuencia ganara un premio César.
Mesrine es sin duda un vehículo para que el hijo del difunto Jean-Pierre Cassel se luzca de nueva cuenta como el chico malo de la película. Si hay algo que buscar en esta dupla de largometrajes es eso: la actuación de Vincent Cassel. Y quizás nada más. Tanto de una como de la otra película no hay mucho que agregar fuera de eso.
De la distribución de las biopics sobre Jacques Mesrine en México no estoy muy enterado. Tengo entendido, por mi padre, que al menos L'instinct de mort ya se puede ver en algunos canales de películas en el cable.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=f_Ku-B5Gkws