viernes, 21 de mayo de 2010

Tres de Haneke


Durante las últimas semanas he estado rentando películas de Michael Haneke sólo para hacerme una mejor idea de por qué a su filme The White Ribbon (2009) se le otorgó la Palma de Oro el año pasado en el festival de Cannes. Sólo haré un pequeño comentario de cada una para ya el domingo subir mi reseña sobre su más reciente esfuerzo que, por cierto, todavía no tiene fecha de estreno en el territorio mexicano.
La ópera prima de Haneke (crédito anterior a Benny's Video) fue El séptimo continente (1989). A través de una estructura fragmentada, Haneke muestra viñetas de una familia austriaca de clase media. Enfocándose muchas veces no en sus rostros sino en sus actos (la cámara se detiene en otra vez fragmentos; pero esta vez del cuerpo de los miembros de la familia) el cineasta parece transmitir al espectador un sentimiento de dictadura de la rutina diaria, de las acciones que de forma mecánica debemos hacer cada día llevando poco a poco la abulia del padre, la madre y la hija hacia a autodestrucción total. Un debut por demás interesante que va, sin duda, sembrando los temas recurrentes en la obra del director. Primera entrega de la que ha sido llamada su trilogía de la "glaciación emocional". La segunda, por supuesto, Benny's Video (el comentario aquí) vino en el año 1992.
Como tercera entrega Haneke filma 71 fragmentos de una cronología del azar (1994). Si en los dos anteriores créditos el cineasta había concentrado su perspectiva en dos núcleos familiares, con este filme decide expandir sus horizontes para trazar un retrato de la sociedad austriaca ante la violencia injustificada y la manipulación de los medios masivos. Como su título lo indica, el espectador se enfrentará de nuevo a viñetas que irán armando una especie de rompecabezas susceptible de ser interpretado de diversas maneras. Una tras otra, interrumpidas por una pausa oscura, vendrán las viñetas. Algunas fáciles de comprender. Otras intencionalmente exasperantes (un joven practicando ping-pong, un anciano en una conversación telefónica) para hacia el final concluir con un tiroteo dentro de un banco, un acto violento sin explicaciones y muy típico de los países desarrollados. Cada uno de los personajes, al comienzo no relacionados, verá su vida chocar contra el otro por el acto que concluye este difícil periplo. En dicha trilogía, sin despreciar los otros dos filmes, me quedo con Benny's Video.
Más tarde en su carrera, antes de La pianista (2001), llega Código desconocido (2000) que inaugura lo que podría denominarse el período francés de Haneke en el que filma películas en ese idioma y con actores de ese país. Código desconocido podría ser la hermana gemela de 71 fragmentos. De nuevo, Haneke nos presenta una estructura dividida en segmentos. Sin embargo, el acontecimiento que reúne a todos los personajes se da al comienzo de la historia y no al final. Cuatro personas sufren un desencuentro: un joven tira su basura sobre una pordiosera rumana lo que provoca el reclamo de un hombre negro. El joven y el hombre discuten. A ellos se agrega la cuñada del joven (Juliette Binoche, el rostro más reconocible aquí). Después de este altercado iremos siguiendo la vida de estos cuatro personajes en diferentes latitudes. De nuevo la violencia -soterrada otra vez- a pequeñas dosis que toleramos o que fingimos no ver se hace presente en una sociedad cada vez más deshumanizada. Tampoco es de lo mejor de Haneke. Sin embargo, vale la pena por la forma en que subvierte las expectativas del espectador con una estructura puesta al revés -el momento climático al principio, por ejemplo.
Junto con los otros créditos que completan su filmografía queda cada vez más claro por qué Michael Haneke ha alcanzado estos niveles de reconocimiento. Especialmente, en Europa.