lunes, 8 de marzo de 2010

La película argentina que anoche ganó el Óscar


Pues amaneció y no me llevé, gracias a los múltiples agoreros, muchas sorpresas. Al final, Avatar no se quedó con tantas rebanadas del pastel y la consentida del Óscar resultó ser la ex-esposa de James Cameron, una directora de la que nunca antes había oído hablar y de quien quizás nunca más oiga hablar después de estos premios. ¿Alguien se acuerda del canadiense Paul Haggis, el consentido de hace cinco años? Habiendo tanta directora de mayor trascendencia y con necesidad de reconocimiento... En fin. Me alegra mucho que Christoph Waltz se haya llevado el de mejor actor de reparto. Los demás estuvieron para llorar. Incoherente que premien como mejor actriz protagónica a quien un día antes había recibido el de peor actriz en los Razzies. Pero cómo no hacerlo siendo la actriz más rentable del 2009.
La categoría más difícil de predecir fue, como siempre, la de mejor película en lengua extranjera. Eso porque nunca ganan las favoritas. Ayer no fue la excepción y el premio se lo llevó la seleccionada de Argentina El secreto de sus ojos (2009) de Juan José Campanella, el mismo realizador de El hijo de la novia (2001) que casualmente ha trabajado mucho en Estados Unidos dirigiendo episodios para series como Doctor House y La ley y el orden.
El secreto de sus ojos es de verdad una excelente película. Es una de las mejores películas latinoamericanas que he visto en los últimos años. En ella Benjamín Espósito (Ricardo Darín) es un empleado de juzgado que acaba de jubilarse y decide escribir una novela basada en un caso de violación y homicidio que marcó su vida así como la relación con su atractiva jefa, la secretaria del juzgado Irene Menéndez Hastings (Soledad Villamil). Conforme construye su texto nos lleva de la mano al pasado, ése en el que Liliana Coloto -joven mujer de Ricardo Morales- fue violada y asesinada. Junto con su colega Pablo Sandoval (un admirable Guillermo Francella), borrachín empedernido, Espósito tratará de encontrar al culpable y, una vez preso, de lograr una especie de justicia para el viudo en el que haya el gran amor hacia una mujer que él jamás ha logrado sentir. Quizás ese amor sea el que siente por Irene, criatura inalcanzable para él.
Un guión insuperable con sus buenas dosis de tensión, unas actuaciones destacables y una hechura poca veces vista en el cine latinoamericano conforman El secreto de sus ojos. Una trama bien construida que se aleja, gracias al cielo, de las jaladas contemplativas tan en boga hoy de muchos directores latinoamericanos pretenciosos en cuyos productos soporíferos no se cuenta nada ni se dice nada. El filme merece sin duda ser distribuido y visto más allá de las fronteras de Argentina. Sólo por eso es hasta cierto punto bueno que le hayan concedido el sobrevalorado premio de anoche. Sin embargo, en ningún momento es una cinta superior a Das weisse Band de Michael Haneke ni mucho menos a Un prophète de Jacques Audiard. El colmo habría sido que se lo hubieran dado a La teta asustada de Claudia Llosa, una cinta incluso menor, o a la otra cosa de Israel de la que nadie había oído hablar antes. Sin embargo, da gusto que a partir de hoy una película hablada en nuestro idioma le saque provecho al monigote dorado. Ni Haneke ni Audiard ni Llosa necesitaban de más reconocimientos para que sus largometrajes llegaran a un público susceptible de apreciarlos y valorarlos. Que con esta charada El secreto de sus ojos se estrene pronto en México.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=GcHkTSqeGoU