domingo, 28 de febrero de 2010

Audiard contra Haneke (de nueva cuenta)



Con cuatro semanas de diferencia llegaron a los cines de Montreal las dos grandes ganadoras del festival de Cannes del año pasado.
La primera en llegar fue Das weisse Band (2009) de Michael Haneke, ganadora de la Palma de Oro. Como toda película del director nacido en Alemania pero considerado austriaco necesito una segunda visita para comprenderla del todo. Como acostumbra, Haneke juega con nuestros prejuicios como cinéfilos, nos oculta algo en un primer nivel que jamás revelará sólo para decirnos otra cosa en un segundo nivel más profunda y difícil de desenterrar. Una película perfecta en cuanto a técnica y estilo que a pesar de sus silencios y su duración no pesa ni estira demasiado la paciencia del público. Claro, un público dispuesto a ver este tipo de cintas y no las masticadas y digeridas a la manera de Avatar.
La segunda la vi apenas anteayer y todavía no me recupero de su impacto en mí. Un prophète (2009) de Jacques Audiard -en su momento favorita para la Palma; pero que tuvo que conformarse con el Gran Premio- es una historia encerrada entre los muros de una cárcel en Francia donde para sobrevivir el joven e indefenso Malik El Djebena debe aprender a formar alianzas, mentir, matar, traficar, entre muchas otras linduras. Ésta es sin temor a equivocarme y en mi opinión la mejor película que he visto en lo que va del 2010. Un prophète es violenta, conmovedora, impactante y poética. Su efecto, estoy seguro, no me abandonará en varios meses.
Prometo reseñas de las dos próximamente.
Por lo pronto, Audiard y Haneke volverán a enfrentarse en terreno mucho más frívolo: la ceremonia de los premios Óscar del 7 de marzo. Ambos filmes están nominados para mejor película en lengua extranjera. Yo ya tengo mi favorito.