sábado, 26 de julio de 2014

Familia reconstituida en problemas

Entre uno de los pocos aciertos de ese monigote dorado y endiosado por Hollywood en lo concerniente a la categoría de película en lengua extranjera se encuentra Una separación (2011) del iraní Asghar Farhadi. Esto lo afirmo porque en dicha categoría por costumbre se dan algunas de las pifias más ignominiosas del señor Óscar. Por ejemplo, la ocurrida en 2007 con El laberinto del fauno de Guillermo del Toro. Pero me desvío. Retomo: en 2013 Farhadi presenta durante el festival de Cannes El pasado, cinta por la cual Bérénice Bejo (El artista) ganara el premio a la mejor interpretación femenina. Aunque quizás esta nueva película no se encuentra a la altura de su crédito precedente, Farhadi continúa presentándoles a los cinéfilos dramas familiares de notable potencia. Por primera vez el realizador filma lejos de casa y en otro idioma.
El pasado (Le passé, 2013) presenta los problemas derivados de relaciones todavía no terminadas, de ésas que aún no cierran del todo sus ciclos. La película comienza en el aeropuerto. Una mujer con un vendaje en la mano derecha le hace señas a un hombre que acaba de bajarse de un vuelo proveniente de Terán. Por la cordialidad parecieran esposos que se vuelven a encontrar. Pero es todo lo contrario. Ahmad (Ali Mossafa) regresa a Francia desde Irán tras cuatro años de ausencia para firmar su divorcio. A Marie (Bejo), por su parte, le urge darle fin a la relación anterior para casarse con Samir (el Tahar Rahim de Un profeta). Marie trabaja en una farmacia y ha conocido a Samir, el dueño de una lavandería, porque él iba a comprarle medicinas contra la depresión a su esposa Céline. El asunto se complica mucho más al agregar a los hijos de este intento de familia reconstituida. Tres además. Por un lado, las dos hijas de Marie, ambas producto de un matrimonio anterior al formado con Ahmad. A pesar de no ser sus hijas, Lucie (Pauline Burlet) y Léa (Jeanne Jestin) llevan una relación bastante cordial con el ex padrastro y se alegran de volverlo a ver. Por otro está quien acaba de mudarse a la casa de Marie: Fouad (Elyes Aguis), el pequeño hijo de Samir con Céline. Para colmo la madre de este niño se encuentra en coma al comienzo de la cinta. Luego de dos matrimonios y otro en puerta, a Lucie aparentemente le preocupa la fugacidad de las relaciones emprendidas por Marie.
Los conflictos con los que Ahmad se topa apenas entra a la casa van escalando. Pasan de insignificancias domésticas causadas por los niños hasta estallar en el nivel de los adultos poniendo así en evidencia que ese pasado aludido por el título no se halla por completo en la desmemoria. Ahmad trata de ayudar en lo posible y, no obstante sus buenas intenciones al momento de conciliar con cada una de las partes, termina por complicar los malentendidos. La incomodidad se respira en esa casa y no sólo por las renovaciones a medias. Ni los niños ni Ahmad están muy contentos con el idilio entre Marie y Samir. Pronto Ahmad descubre que él no es quien con más encono alberga objeciones contra el futuro matrimonio de Marie y Samir. Lucie —la hija mayor de 16 años— detesta al novio de su madre, desaparece durante horas después de la escuela y sólo regresa a casa para dormir. Conforme hable con ella y el trato entre madre e hija se deteriore, Ahmad descubrirá la verdadera incomodidad de Lucie. Mientras tanto, Marie y Samir lidiarán con la culpa agazapada que representa el hecho de que Céline permanezca en coma. La atmósfera empeora cuando todos enteren que Marie está embarazada de Samir.
Farhadi trabaja en un idioma ajeno y filma en Francia lejos de la censura iraní. Esto, sin embargo, no se traduce tan óptimamente a la hora de sopesar el resultado sobre la pantalla. Algo no embona bien. Además, los vericuetos trazados por estas relaciones se tornan bastante inverosímiles. Entre la maleta perdida de Ahmad, los berrinches de Fouad, las renovaciones de la casa, el secreto de Lucie, el estatus inmigratorio de la empleada de la lavandería y el coma de Céline uno no puede menos que preguntarse qué otra dificultad se les ocurrirá a los creadores del drama para desafiar a esta familia en pedazos. Lo anterior, empero, no le resta interés a los temas planteados. Entre ellos, las dificultades típicas de familias en proceso de reconstitución. Especialmente cuando las relaciones precedentes no han finalizado. Si a esto agregamos las actuaciones principales cuya excelencia en ningún momento podrá ponerse en duda, el espectador se halla ante un producto bastante digno. Aunque no tan conmovedor como Una separación. En este sentido El pasado se vuelve una alternativa viable ante un verano plagado de héroes de historieta, robots gigantescos, efectos especiales o imágenes generadas por computadora. Aquí por lo menos sí hay humanidad.
Un dato significativo sale a colación antes incluso de que se ruede la película: Asghar Farhadi había contemplado a Marion Cotillard para el rol de Marie. Muy explicable entonces que la joven actriz Pauline Burlet hiciera el de Lucie, la hija. Después de todo, el parecido entre ambas sólo se puede describir como asombroso. Además, Burlet debutó en cine a los 9 años interpretando a Édith Piaf cuando era niña en la cinta biográfica La vida en rosa (2007) de Olivier Dahan. Bien sabido es que Cotillard ganó el premio Óscar a mejor actriz principal por dicha cinta. Sin embargo, la promoción en diversos festivales cinematográficos de Metal y hueso le impide a Cotillard encabezar el elenco de El pasado. Finalmente el papel pasa a Bérénice Bejo quien es reconocida por el mismo en Cannes en 2013. El pasado estuvo nominada al Globo de Oro por mejor largometraje en lengua extranjera, ya tuvo su paso por el trigésimo cuarto Foro Internacional de la Cineteca y tiene prevista como fecha de estreno comercial para México el próximo 7 de agosto.

El pasado (Le passé, 2013). Dirigida por Asghar Farhadi. Producida por Alexandre Mallet-Guy. Protagonizada por Bérénice Bejo, Ali Mossafa, Tahar Rahim y Pauline Burlet.