sábado, 23 de marzo de 2013

Charlie Newton

Me autocito con descaro. Presento a continuación la primera reseña de mi libro Vislumbre de cineastas. Con la siguiente entrada del blog se entenderá por qué lo hago. Hablo de Alfred Hitchcock. Es un texto que escribí hace más de una década:


"El quinto trabajo de Hitchcock, con la etiqueta “Hecho en EUA”, fue Sombra de una duda (Shadow of a Doubt, 1943). En ella, Charlie Newton (Teresa Wright) es la hija mayor de una familia de Santa Rosa. Su rutina es bastante inmaculada: desayunar, comer y cenar en familia; organizar conversaciones con los vecinos al aire libre; corretear detrás de Ann (Edna May Wonacott) y Roger (Charles Bates), sus hermanos; cuchichear con las amigas; ponerle las pantuflas a papi Joseph (Henry Travers); ayudar a mami Emma (Patricia Collinge) con los quehaceres o sólo ruborizarse cuando su padre conversa con Herbie (Hume Cronyn) sobre el crimen perfecto. Estos rituales se verán alterados cuando su tío Charles Oakley (Joseph Cotten), hermano menor de su madre y a quien le debe el nombre, arribe de manera abrupta al pueblo. La inocente niña no tarda en enterarse de que su tío es, en realidad, un caza fortunas, un asesino de viudas alegres. En delante tendrá que, además de sus obligaciones diarias, cooperar con la policía, serle leal a su tío (por quien quizás esté enamorada), salir airosa de cocheras humeantes y ocultarle todo a su sensible familia.
Sombra de una duda amarra desde un principio y mantiene el interés, aunque, de repente, se vuelva ingenua. Los instantes bien logrados, como la llegada de la joven Charlie a la biblioteca o los pequeños “accidentes” que sufre, no son pocos. La historia del siniestro tío es idónea para los pacientes y los que añoren aquellos tiempos en los que la vida pueblerina representaba lo sublime y la urbe, lo corrompido. Por ejemplo: mientras los hermanos menores de Charlie, con sus caras ratoniles, escudriñan libros científicos y Emma Newton aprende a utilizar el teléfono, el tío Charles habla sobre la inutilidad de las viudas denotando así sus instintos asesinos. La sagrada y angelical familia le abre las puertas de su casa al demonio y sólo la hija se da cuenta. El bien y el mal están delineados como en un cuento de hadas. El tío Oakley y Charlie se enfrentan en una lucha en la que, desde el comienzo, se sabe que ella saldrá airosa porque “el bien siempre acaba con el mal”. Tal deducción le resta sorpresa al argumento. Sin embargo, la división entre el amor y el odio no es tan nítida. La relación entre tío y sobrina sufre serias mutaciones, se transporta de un lado a otro y se debate en las entrañas de ambos. El tío Charlie ama a su sobrina y, sin embargo, debe matarla para proteger su secreto. Charlie ama a su tío. Pero se convertirá en su cómplice si no lo denuncia. Son dos caras de una misma moneda. Son dos seres tan unidos que llegan a adivinarse los pensamientos y las emociones con base a conductas y miradas. Con probabilidad, el error del cineasta fue restarle importancia a la tirante relación entre la dulce Charlie Newton y su tío pródigo. Sombra de una duda podrá desmerecer por su maniqueísmo, pero es esencial para entender la visión de Hitchcock ya que fue su obra más personal y una de sus favoritas."

Sombra de una duda (Shadow of a Doubt, 1943). Dirigida por Alfred Hitchcock. Producida por Jack H. Skirball. Protagonizada por Teresa Wright, Joseph Cotten y Patricia Collinge.