miércoles, 29 de septiembre de 2010

Algo de tele

Y hoy tres reflexiones sobre algunas curiosidades vistas en la tele:


Montreal en el Once
No hace mucho hice referencia al programa "Mexicanos en el extranjero" de OnceTV. Me quejaba en una entrada de "¿Quién plagió a quién?" del poco tiempo que le habían dedicado a la ciudad en la que vivo. Pues tendré que recular en lo dicho. Ahora, con el último programa trasmitido el jueves pasado y subido al Internet hace cosa de un día, resulta que la ciudad más retratada en este programa hasta ahora ha sido Montreal. ¿De cuándo acá tanto mexicano en Montreal? Con razón empezaron a pedir la visa incluso para visitar este país. La galería de personajes documentados en estos tres programas de "Mexicanos en el extranjero" incluye a una profesora de música egresada de la U de Montreal a quien le chifla jugar volibol nocturno, un actor con perro lanudo y discurso que es remedio para el insomnio, una cantante y cirquera muy locochona y medio jipiosa que ya pronuncia "dolarggg" en vez de "dólar" y un padre de familia medio yupi que se lamenta de no poder alburear a nadie y que además tuvo un momento de revelación afuera de la tienda de muebles IKEA (no la menciona; pero por los datos que da sé que se trata de esa tienda). De esta forma, si se ponen juntos los tres programas, la presencia de Montreal en la emisión es de prácticamente cuarenta minutos, más que cualquier otra de las ciudades visitadas por la producción en su búsqueda de compatriotas (entre las metrópolis están también Toronto, Nueva York, Chicago, Barcelona, Madrid, París, Berlín, Lisboa y Roma). No sé si continúe la primera temporada de "Mexicanos en el extranjero". Tenía entendido que eran trece programas y con el del jueves se cumple esta cifra. Pero que Montreal sea la primera ciudad en batir el récord no está mal. Para OnceTV, claro. Para mí en términos prácticos no sé si es buena o mala noticia. A continuación el enlace al más reciente programa:
http://www.youtube.com/watch?v=KxOI7bCncHM


Adiós, Michael Scott, adiós
Empecé a ver "La oficina" (versión gringa) hace algunos años y casi de inmediato me convertí en adicto. Compré las primeras cuatro temporadas. Después vi la quinta entera y más tarde la recibí como regalo (no recuerdo si de cumpleaños o de Navidad). Como a todas las emisiones de televisión a ésta ya se le empiezan a notar los síntomas del deceso. Ya desde la temporada cinco se empezó a notar el declive del programa. La seis, la del año pasado, de plano demostró que la inclusión de nuevos personajes no siempre es atinada. ¿A quién se le ocurrió meter ahí a Kathy Bates? Y ya al inicio de la séptima se anuncia la partida del cómico Steve Carell quien, es imposible negarlo, sostiene gran parte del peso del programa sobre sus hombros interpretando el papel de Michael Scott, el jefe idiota y egocéntrico. Lo más lógico es que, con la partida de Carell, el programa sea cancelado. Todo parece indicar, sin embargo, que los productores no quieren soltar una franquicia que de seguro les deja buenas ganancias. Ya se especula quién lo sustituirá. Nadie quiere cerrar su minita de oro. Si no, que le pregunten a los creadores de "Los Simpson". Y aunque esta séptima temporada haya iniciado bastante bien con el episodio titulado "Nepotismo", en cuanto desaparezca Carell, dejo ora sí de ver "La oficina". Sin Michael Scott eso ya no tiene ningún chiste.


Un precioso asesinato
El domingo pasado, con la emisión de inicio de la novena temporada, los de "Padre de familia" me dieron uno de los regalos televisivos que más he disfrutado últimamente. El episodio en cuestión duró una hora y estuvo dedicado a la memoria de Perry, la madre de Seth MacFarlane, el creador de la serie. Me costó mucho trabajo agarrarle el gusto a "Family Guy". Sobre todo, después de que desapareciera del aire algunas temporadas. Finalmente puedo decir que en este momento me gusta más que "Los Simpson". Tal vez tenga que ver con un asunto generacional. O quizás con mis obsesiones particulares: Stewie Griffin me recuerda mucho a un personaje que me creé a través de dibujos esperpénticos en la secundaria con el sobrenombre de "El bebé asesino". En varias ocasiones, como los especiales de Halloween de sus competidores más notables, los de "Padre de familia" se han dado a la tarea de realizar episodios especiales que se hallan en un universo alterno al de la serie. Algo así hicieron con una parodia hilarante de La guerra de las galaxias (esto, claro, con la venia de George Lucas). Ahora le tocó el turno al típico misterioso-asesinato-de-mansión-anglosajona. El humor estuvo mucho más contenido pues todos los recursos y personajes de la serie se vieron supeditados al ejercicio paródico: el pueblo entero de Quahog es invitado a una mansión para una cena en su honor organizada por el actor hollywoodense James Woods (villano de la serie en varios episodios) y cuando el anfitrión termina con un cuchillo en la espalda no hay más remedio que resolver el misterio para salvar la vida. Todos los lugares comunes del género están ahí: los créditos estilizados, los pasadizos secretos, las pistas falsas, la hilera de sospechosos y el giro de tuerca al final. Para mí, que conozco a la perfección las claves del género por mi familiaridad con la obra de Agatha Christie, resultó un manjar muy deleitable. Sólo por eso gracias a los de "Padre de familia". Y como le diría su nana a la señorita Marbles en Crimen por muerte (1976): "¿vamos a tener un precioso asesinato?". Pues sí, nada mejor.