martes, 10 de agosto de 2010

Cajas chinas con Christopher Nolan


La vi el sábado pasado y quizás sea la mejor película del circuito comercial con aval de los estudios hollywoodenses así como con grandes efectos especiales. De las cintas de Christopher Nolan debo decir que poco me interesan las de Batman porque ya en la adolescencia me recetaron una serie de películas de este héroe de historieta y no pienso gastar mi dinero una vez más en otra serie. Más bien, de Nolan he visto Memento (2000) y The Prestige (2006) y, aunque ninguna de las dos conmocionó mi paladar cinematográfico, sí me dejaron un buen recuerdo. Sobre todo, en lo referente a la estructura de la primera y al final de la segunda. Algo similar me sucedió con El origen (Inception, 2010).
Aunque no resulta nada nuevo para quienes también disfrutamos la narrativa, Nolan utiliza de una manera peculiar dentro del cine hollywoodense la estructura de cajas chinas, también llamada de muñecas rusas. Se supone que en El origen, por aquello de la calderoniana referencia "la vida es sueño y los sueños, sueños son", Cobb (Leonardo DiCaprio) liderea a un grupo de rateros que se meten en el sueño de algún gran empresario para robarle sus ideas previo pago de alguna corporación rival. Al ver la misión desmoronarse, la víctima (Ken Wanatabe) le hace una contraoferta para implantar una idea en la mente del heredero de un imperio corporativo (Cillian Murphy). El premio para el protagonista será recuperar a sus hijos. Cobb arma el equipo de colaboradores que incluye los rostros de Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Tom Hardy y Dileep Rao. Para implantar la idea tendrán que descender a diferentes niveles de sueño (detonar un sueño dentro del sueño) y así no hacer evidente su labor. Pero en el inconsciente de Cobb deambula el recuerdo de su esposa muerta (Marion Cotillard), fantasma siempre listo para arruinar la misión. Las apariciones de los veteranos Michael Caine, Tom Berenger y Pete Postlethwaite cierran el elenco.
Inception finalmente entretiene y no de una forma tan simplona que le haga al espectador avergonzarse de salir contento del cine tras haber visto una película comercial. Y quizás sea más efectiva entre quienes, como alguno de los personajes, se sienten más cómodos en el mundo de los sueños que en el de la realidad. Eso, después de todo es el cine.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=66TuSJo4dZM