jueves, 22 de julio de 2010

Porquerías que vi de chiquillo (II)


La prepa (o al menos la prepa donde yo estaba) es caldo de cultivo para las banditas. En la mía las había. Bastantes. A veces con nombres tan mamones y fresas como Bad Boys (qué miedo), Freeways (las niñas bien) e incluso (el colmo de la malditez) Bacanales -"los", ignorando que "bacanal" es femenino. Y yo, con mi maldito sentido exarcebado del individualismo, siempre me rehusé a pertenecer a alguna. Algo tal vez no común en la mayoría de los adolescentes que mueren por ese sentimiento de pertenencia baboso y por completo borreguista. Cuando el individuo sale del grupo (al menos, ésa es mi opinión) se transforma por lo regular en otro. Más auténtico o más falso. Quién sabe.
Una película ochentera que refleja el problema de las banditas en la prepa y cómo el integrante del grupo se convierte en otro cuando se haya en circunstancias diferentes es El club de los cinco. Yo la vi hace mucho tiempo. Quizás en el legendario y ya extinto videodisco RCA. O tal vez mi memoria me falle. Pero la vi y sí. Ni modo. Es una más de las porquerías que vi de chiquillo. El siguiente comentario circuló en una publicación del Tec de Monterrey, Campus Laguna. Desde entonces murió John Hugues, el director de la cinta. Y algunas de las estrellitas contemporáneas de las que hablo al comienzo del texto desaparecieron tal como lo hicieron los del "Brat Pack". Esperemos no haya refrito.

El club de los olvidados
Ahora, a comienzos del milenio, las estrellas del cine juvenil estadounidense llevan los nombres de Neve Campbell, Freddie Prinze Junior, Reese Witherspoon, entre otros. Hace quince años, las flamantes estrellas –en la actualidad algo olvidadas— eran los y las integrantes del entonces famoso “Brat Pack”, protagonistas de cintas como El primer año del resto de nuestras vidas (St. Elmo’s Fire, 1985) y El club de los cinco (The Breakfast Club, 1985). De la última se hará el comentario.
El club de los cinco sigue las reglas del género juvenil en los Estados Unidos: abundancia de modismos y gracejadas sin importar demasiado el argumento. Pero, a diferencia de otras, se construye con base en una utopía que consiste en la convivencia y el diálogo armónico entre cinco representantes de los grupos arquetípicos de una preparatoria norteamericana: los nerds, los deportistas, los fresas, los delincuentes y los raros. Cinco estudiantes han sido castigados y tienen que pasar la mayor parte del sábado en la biblioteca bajo la supervisión de Richard Vernon (Paul Gleason), un maestro autoritario: Brian (Anthony Michael Hall) estudia hasta en su tiempo libre, Andrew (Emilio Estevez) lleva con orgullo la chamarra del equipo de lucha, Claire (Molly Ringwald) no sólo llega acompañada de su padre en un BMW sino que almuerza sushi, John (Judd Nelson) lanza altisonancias mezcladas con burlas hacia los demás y Allison (Ally Sheedy) sólo rompe su mutismo con el ruido que hace al comerse las uñas.
Lo prefabricado de la situación no es un obstáculo a salvar y lo que parece imposible termina por realizarse. Después de pelear entre ellos, contra el maestro que los vigila, fumar marihuana y compartir sentimientos y frustraciones a lágrima tendida a manera de talk show; los cinco terminan, a pesar de sus diferencias, siendo amigos –aunque el lunes por la mañana, como ellos saben, se desbarate la efímera cordialidad. Aunque no geniales, las buenas actuaciones del joven reparto reflejan el juego de apariencias e identidades falsas de la preparatoria, el afán —a veces inexplicable— de pertenecer a ciertos grupos sin medir consecuencias, sin analizar con profundidad las causas de tal comportamiento. El final, sin embargo, se torna en extremo optimista. No hay que pedirle más a un director como John Hughes quien también es responsable de El tío Buck o, como escritor, de Mi pobre angelito, Daniel, el travieso y Flubber. Tan fugaz como la utopía de los cinco personajes fue el estrellato del “Brat Pack”. El olvido en el que algunos de estos actores se encuentran hoy nos lleva a pensar que Neve Campbell, Freddie Prinze Junior o Reese Witherspoon serán en pocos años materia de programas gringos de chismes y lo serán sólo para lanzar la pregunta: ¿Dónde están ahora?

El club de los cinco (The Breakfast Club, 1985). Dirigida por John Hughes. Protagonizada por Molly Ringwald, Emilio Estevez, Anthony Michael Hall, Judd Nelson, Ally Sheedy y Paul Gleason.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=dkX8J-FKndE