viernes, 23 de julio de 2010

El secreto en el árbol: Deseando amar


Como ya lo dije en otra entrada, en alguna ocasión me invitaron del diario La Opinión a reseñar completita la muestra internacional de cine de aquel año. Como ya desempolvé algo sobre Wong Kar-Wai, aquí va el comentario sobre la que es para mí la película más romántica -sin cursilerías ni sentimentalismos- de la historia del cine contemporáneo:

El deseo de un amor secreto puede llegar a ser irreprimible y sólo se templa cuando es enunciado. En China se cuenta que, durante la antigüedad, cuando alguien tenía un secreto debía buscar un árbol en la montaña, hacer un agujero en él y murmurarlo para que quedara encerrado ahí con lodo. La Muestra de Cine concluyó con un trabajo excepcional, de atrayente belleza y dirigido por Wong Kar-Wai. Son precisamente el deseo y la necesidad de acallarlo las temáticas principales de Deseando amar (Hua yang nian hua, 2000).
Encapsulado en la historia, el espectador se halla en el Hong Kong de los años sesenta. Dos matrimonios jóvenes, los Chan y los Chow, se mudan a cuartos contiguos en el mismo día dando pie a la primera coincidencia. Gracias a cargas laborales y viajes de negocios a Japón, las dos parejas se distanciarán y volverán a encontrarse en un doloroso intercambio. Gracias a ciertos objetos —una bolsa de mano, una corbata, dos cartas con sellos japoneses— el señor Chow (Tony Leung) y la señora Chan (Maggie Cheung) se darán cuenta de la infidelidad compartida de sus esposos. Con la intención de averiguar en qué momento surge esta relación extramarital, convierten su amistad en un escenario y actúan en lugar de los infieles siempre con la condición de nunca ser como ellos. Sin saberlo, después de comidas y pláticas juntos, empezarán a enamorarse.
El director habla de la culpa reprimida con una sutileza admirable. Cada movimiento y cada palabra requieren la actividad y la interpretación porque sólo se cuenta lo importante. A pesar de dicha agilidad, la cámara lenta es utilizada en ciertos momentos para simbolizar las rutinas de soledad y le otorga al espectador un sentimiento etéreo sincronizado con la música. En los cortos viajes al puesto de comida cercano al edificio, la señora Chan y el señor Chow se toparán una y otra vez para adivinar en sus miradas lo que poco a poco aflorará sin preverlo. Es una complicidad establecida desde la primera vez, en la mesa de mahjong. Los infieles no tienen semblante. Sólo se nos permite escuchar sus voces, observarlos de espaldas. Wong Kar-Wai los ha borrado para no distraer con lo accesorio y para que los traicionados sigan ensayando su pieza teatral clandestina. Se narra una sola historia para sugerir la otra. De esta forma, el amor no confesado entre los protagonistas nace sin planearlo. Sólo así podrán hallar la respuesta al abandono de sus respectivos consortes. Y la resolución no es decepcionante porque el cineasta sabe que las coincidencias rara vez se repiten.
Sorprenden de inmediato las sobrias actuaciones de Leung y Cheung, el equilibrio de la banda sonora con la presencia de nuestro idioma en voz de Nat King Cole, la refulgencia de la fotografía merecedora de un premio en Cannes, la maestría al hilar los elementos narrativos y el elemento poético del secreto en el árbol. Wong Kar-Wai ha logrado con Deseando amar una obra cinematográfica digna de recordarse. Imposible un mejor cierre para la Muestra.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=m7gXbDNdQz8