miércoles, 27 de enero de 2010

Péguenle al ex-gordo


A los valientes que llevaron al cine no hace muchos años la trilogía de El Señor de los Anillos (Peter Jackson, Philippa Boyens y Fran Walsh) les han llovido insultos de cinéfilos tras el estreno de su más reciente colaboración Desde mi cielo (The Lovely Bones, 2009) basada en la novela homónima de Alice Sebold -que debo decir nunca he leído y jamás he escuchado hablar de. La mayoría de las quejas vienen precisamente de quienes sí han leído la citada novela y se toman muy a pecho la adaptación del neozelandés. Ni la crítica ni la taquilla han sido entusiastas con este crédito de Jackson quien, desde sus andanzas con los hobbits, está irreconocible luego de haber perdido quién sabe cuántos kilos.
Yo fui a ver Desde mi cielo el fin de semana pasado y a mí no me pareció tan despreciable. La protagonista y narradora se llama Susie Salmon (como el pescado) y es una adolescente de los años setenta que ha sido asesinada por un vecino y que nos cuenta su historia desde una especie de limbo new age y políticamente correcto en el cual se halla atrapada por no querer soltar los últimos lazos que la unen a su pasado. Desde ahí, desde ese paraíso particular no exento de paisajes macabros, será testigo de cómo sus padres (Mark Wahlberg y Rachel Weisz), su abuela (Susan Sarandon), su hermana menor (Rose McIver) e incluso su asesino (Stanley Tucci) se enfrentan al hecho de su muerte.
Sorprende de nueva cuenta la actuación de una actriz tan joven como Saoirse Ronan en el papel de Susie y ya se le augura una larga y exitosa carrera. Tucci, como ya es su costumbre, nos da también una interpretación loable -fuera de sus muy notorios pupilentes verdes. La historia, por otro lado, no está despojada de todo interés al adentrarse en la que podría ser la mente de una chica de catorce años luego de ser asesinada. Temas como la familia, la vida después de la muerte, la culpa e incluso la justicia se tratan de manera si no profunda al menos no torpemente y con ciertas dosis de suspenso. Sin embargo, una conformación de reparto algo extraña (¿quién le cree el papel de padre a Wahlberg?, ¿por qué el director desaprovechó de esa manera a Susan Sarandon?), un final muy al estilo de Ghost: la sombra del amor con todo y sustitución corporal e intervención divina y justiciera le restan méritos a una cinta que pudo haber sido mucho más interesante. Y, de nuevo, como con el refrito de King Kong Jackson decepciona aunque no tanto como las críticas en contra nos hacen creer.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=ikUWKi0W5_g