viernes, 22 de enero de 2010

Nine... ¿una vida de pasión?


Quien viera el cartel que nos tienen preparado los distribuidores en México para Nine (2009) -subtitulada artificiosamente "Una vida de pasión"- pensaría que la gran obra que inspiró dicho musical, 8 1/2 (1963) de Federico Fellini, era un despliegue incesante de mujeres en ropa interior. Pero no es así. Y fuera de dos o tres escenas de este tipo, Nine -programada para estrenarse en febrero- tiene muy poco que ofrecer al espectador. Eso a pesar de sus múltiples nominaciones y la inclusión de un reparto más que reconocido.
El error del director de cine Rob Marshall, el mismo de Chicago, fue tomar como fuente un musical de Broadway que en ningún momento hubiera podido superar el filme que lo inspiró. Ni siquiera como musical. Y aun para quienes vayan a ver Nine y jamás hayan oído hablar de Fellini ni hayan visto 8 1/2 encontrarán la cinta poco interesante e incluso nada estimulante hacia el final. A diferencia de Chicago, Nine contiene si acaso uno o dos excelentes números musicales. En especial, el de la cantante Fergie -haciendo aquí a una Saraghina demasiado esbelta (y eso que engordó para el papel)- titulado "Be Italian". El peor número: el de una Kate Hudson que se nota, a pesar de estar ensayadísima, incómoda y fuera de lugar. Su "Cinema Italiano" es punto menos que vomitivo.
Además de que Nine constituye un oso de proporciones mayúsculas para Daniel Day-Lewis quien debería dedicarse exclusivamente a actuar y nunca jamás a cantar, mucho menos tratar de interpretar el papel -incluso en un musical en donde se supone que la interpretación puede ser artificiosa- de un director italiano en crisis ya que el acento que sale de su boca es una mezcla rara entre acento británico e italiano. Ni qué decir de Judi Dench (una inglesa interpretando a una francesa) o Marion Cotillard (una francesa a una italiana) o Penélope Cruz (una española a una italiana). Quizás para salvar todos estos obstáculos relacionados con la nacionalidad decidieron incluir a Sophia Loren, mero factor decorativo, en el reparto.
Y, sin embargo, todo lo anterior es lo de menos.
La película de Rob Marshall es simplemente aburrida, exenta de todo lo que su subtítulo en México nos prometerá: pasión.
Preferible mil veces, en lugar de fumarse homenajes apabullantes por su mediocridad, es volver a disfrutar de una verdadera obra maestra: 8 1/2.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=pSG9mWbD1_I