lunes, 28 de diciembre de 2009

Almodóvar a ciegas


Hoy, ya en Torreón desde hace varios días, terminé la reseña sobre Los abrazos rotos de Pedro Almodóvar. Quizás más adelante le encuentre un espacio en alguna publicación. Por lo pronto aquí va calientita:

Los abrazos rotos (2009) no es el primer elogio que Pedro Almodóvar le dedica al séptimo arte. Al contrario, casi toda la carrera del director manchego, es eso: una apasionada carta de amor al cine. Pero en ninguna de ellas se nos aparece un realizador que deja de serlo, que literalmente muere y vuelve a nacer en la piel de un ciego y por lo tanto se ve imposibilitado a seguir ejerciendo su vocación. Las críticas y la recepción del filme han sido tibias, sobre todo teniendo frescos en el recuerdo los más recientes créditos del cineasta. Pero Los abrazos rotos en ningún momento desmerece ni se halla lejos de su estilo particular. Nunca será despreciable especialmente si se es admirador de la obra almodovariana.
Harry Caine es el seudónimo con el que Mateo Blanco (Lluís Homar) ha vuelto a la vida después de un accidente automovilístico que lo dejó ciego. De él cuida su otrora asistente de producción Judit García (Blanca Portillo) y el hijo de ésta Diego (Tamar Novas). Un día Harry recibe la llamada telefónica de un joven cineasta que se hace llamar Ray X, quien en realidad es Ernesto (Rubén Ochandiano), el hijo homosexual del gran magnate y recientemente fallecido Ernesto Martel (José Luis Gómez). Diego nota que su madre y Harry se sienten amenazados por este joven aprendiz. Tras sufrir por descuido una sobredosis de drogas en el bar donde trabaja y terminar en el hospital, Harry decide revelarle a Diego los secretos detrás de la filmación de su última película, realizada catorce años antes: Chicas y maletas. Los principales misterios serán el de su relación con su actriz principal Lena (Penélope Cruz), la amante de Ernesto Martel, y el del accidente donde él perdió la vista y ella, la vida.
Como en La mala educación —otro de sus créditos menospreciados— el gran mérito de Los abrazos rotos radica en la desarrollada habilidad para contar la historia a cuentagotas, en cómo poco a poco se van desgajando las diferentes capas que conforman esta trama para revelarnos al final una conjunción de diversos géneros cinematográficos: thriller falso, melodrama desbocado, comedia de humor negro. Y sí, quizás el conjunto decepcione a quienes sólo esperan protagonistas femeninas en los filmes del manchego porque ésta no es la historia de Lena sino de Mateo Blanco, reflejo tal vez menos fiel que el Enrique Goded de La mala educación. Así el personaje interpretado por Lluís Homar será la hipótesis que se plantea el realizador sobre una posible invidencia y la alternativa de sobrevivir a pesar de ella, el milagro de terminar un trabajo inconcluso. A algunos irritará también la manera en que Almodóvar recurre a herramientas ya antes desplegadas en otras de sus cintas. Otros llamarán a esto simplemente estilo. Y de esta forma quienes lo admiran con una ceguera similar a la de Mateo Blanco disfrutarán al máximo tanto la auto-referencia a Mujeres al borde de un ataque de nervios como la aparición de muchas de sus actrices fetiches de hoy y de ayer: Kiti Mánver, Chus Lampreave, Rossy de Palma y Lola Dueñas. Los abrazos rotos es además la confirmación de que la carrera de un mexicano avanza: la de Rodrigo Prieto, a cargo de la fotografía pues con este crédito añade una más a sus colaboraciones con algunos de los mejores cineastas contemporáneos: Alejandro González Iñárritu, Oliver Stone y Ang Lee. Los abrazos rotos es, para concluir, una vuelta nada reprobable al cinefílico universo de Almodóvar.

Los abrazos rotos (2009). Dirigida por Pedro Almodóvar. Producida por Esther García y Agustín Almodóvar. Protagonizada por Lluís Homar, Penélope Cruz, Blanca Portillo, Tamar Novas, Rubén Ochandiano y José Luis Gómez.

El avance: http://www.youtube.com/watch?v=sYdCSGPHHS4